Maud, la primera reina legítima de Inglaterra

Matilde de Inglaterra

Matilde de Inglaterra, conocida también como la Emperatriz Matilde o Maud, destaca en la historia de Inglaterra por ser la primera mujer en acceder al trono por derecho propio. Segunda hija del rey Enrique I de Inglaterra y Edith de Escocia, se desposó, por acuerdo de su padre y con el fin de asegurar la alianza con el Sacro Imperio Romano Germánico, con el emperador Enrique V.

En el momento del enlace, la joven Matilde tan sólo contaba con 11 años de edad, mientras que su esposo tenía ya unos 39 años. Esta diferencia de edad evitó la consumación del matrimonio hasta algunos años más tardes.

Durante su matrimonio, la joven fue muy popular en Alemania. Actuó en algunas ocasiones como regente, sobre todo en Italia, durante las continuas ausencias de su marido.

Finalmente, Enrique murió en 1125 sin haber conseguido engendrar descendencia alguna con Maud. Así, la joven reina regresaba a Inglaterra viuda y sin hijos.

En el año 1120, su hermano Guillermo, heredero legítimo del trono, había muerto ahogado cerca de Normandía. Esto suponía un duro revés para el rey Enrique I, que se vio en la obligación de desplegar todas sus armas para que su joven hija pudiera heredar el trono, aun sabiendo que ninguna mujer había reinado antes en Inglaterra por derecho propio.

La solución que ideó Enrique I fue casar nuevamente a su hija. Esta vez quiso que fuera con un poderoso noble extranjero, con el fin de que éste pudiera contener la ambición de los nobles. El elegido fue Godofredo V de Anjou, heredero de los condados de Anjou, Turena y Maine. En el momento del enlace, Maud contaba con 25 años, mientras su esposo acababa de cumplir los 14.

El matrimonio no era del todo estable, Godofredo estaba muchas veces lejos de su mujer, y la relación entre estos era discutible. Aun así, tuvieron tres hijos. Enrique, duque de Normandía, Godofredo, conde de Nantes, y Guillermo X, conde de Poitou.

Cuando Enrique I falleció en 1135, Esteban de Blois, primo de Maud, se apresuró en llegar a Inglaterra para poder ejercer su derecho al trono. Recibió el apoyo de muchos barones importantes, así como de su hermano Enrique, obispo de Winchester. Así, todos ellos rompieron el juramento que habían realizado en el lecho de muerte del último rey, en el que la heredera legítima sería sin discusión su hija.

Matilde intentó recuperar su derecho, pero le fue imposible pues no contaba con el apoyo militar de su esposo, que estaba mucho más preocupado por la incorporación de Normandía a sus dominios.

Finalmente, en abril de 1141, Matilde logra recuperar el trono, momento en el que fue coronada como “Señora de los Ingleses” gracias a un concilio clerical en Winchester. No obstante, su manera de reinar no terminó de gustar. Demasiados impuestos, poco tacto a la hora de gobernar y muchas exigencias. Todo ello hizo que finalmente, con el apoyo de los nobles, Esteban de Blois lograra deponerla.

Matilde se retira a Normandía abandonando su lucha. No obstante, gracias al Tratado de Walligford, en 1153, su hijo Enrique será el heredero de Esteban, coronándose en 1154 como Enrique II. Su madre morirá en Ruan en 1167, a la edad de 65 años, y aunque fuera tan sólo por un periodo de tiempo, pasará a la historia como la primera reina legítima de Inglaterra.

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