La casa inclinada de Canterbury o Sir John Boys House

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Sin lugar a dudas Canterbury es una ciudad mágica llena  de lugares en los que los aficionados a la fotografía se volverán locos. Ya sea retratando sus encantadoras calles, o disfrutando de su imponente catedral, con elementos como el sepulcro del príncipe negro o el pórtico Christ Church Gate. Lo cierto es que cualquier rincón de la ciudad puede ser ideal para crear nuestro propio recuerdo.

No obstante, existe un lugar en Canterbury que es casi tan fotografiado como su famosa catedral. Lo encontraremos recorriendo sus calles y responde a diversos nombres tales como Sir John Boys House, Crooked, House, King´s Gallery u Old Kings Shop. Este curioso lugar no es más que la fachada de una casa. Una peculiar casa que ha pasado a la historia por estar completamente inclinada.

Lejos de lo que se pueda pensar, y más al tenerla frente a frente, esta casa no fue construida con esa inclinación al más puro estilo Torre de Pisa. La casa en sí se construyó bien, fueron las modificaciones posteriores las que terminaron otorgándole esa incómoda posición.

El edificio de madera, levantado en el siglo XVII y emplazada al final de la calle Palace, sufrió una modificación en una de sus chimeneas. El contratista no debió realizar un buen trabajo (desconocemos si éste fue pagado o no) pues a partir de ese momento la casa quedó completamente ladeada hacia un costado.

Al encontrarse con este problema, puramente estético, los dueños intentaron corregir la postura pero esa corrección hizo que la casa se deslizara aun más hacia el lado.

Todo parecía indicar que si querían salvar su hogar debían acostumbrarse. Así, para mayor protección y que la casa se quedara un poco más sujeta, crearon una estructura de acero en el interior que se encargaría de que la misma no derrumbara. Al parecer esta estructura funcionó, pues a día de hoy podemos seguir viendo la casa inclinada con nuestros propios ojos.

Quizá la parte más curiosa sea su puerta, pues para que encajara con esa inclinación se vieron en la obligación de cortarla y adaptarla.

Actualmente pocas veces se cuenta con la posibilidad de entrar dentro, no obstante, eso no significa que no nos podamos hacer divertidas fotografías y observar su extraña arquitectura.

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