El peculiar faro de Bishop Rock

Bishop Rock

El faro de Bishop Rock es uno de los lugares más rocambolescos, curiosos e inauditos que os podáis imaginar que existen en Inglaterra. Se encuentra en un minúscula isla que es la más alejada de la gran isla de Gran Bretaña y que en algún momento estuvo habitada. Hoy en día, sin embargo, no está habitada y por ella apenas pasan alguien de vez en cuando para encargarse de su mantenimiento.

El faro de Bishop Rock se encuentra en el archipiélago de las islas de Scilly y en una zona muy abrupta y cubierta de pequeños islotes que, siglos atrás, eran todo un terror para las embarcaciones. Se las consideraba responsables de buena parte de los naufragios que tenían lugar en la zona.

Para que los marineros pudieran atisbar bien las rocas y no chocar contra ellas se decidió construir este faro que también es conocido como el del fin del mundo. Y es que, viéndolo desde las Scilly parece que no hay nada más allá de él, salvo una gran masa de agua.

La isla en la que se ubica el faro puede ser una de las más pequeñas del mundo que acoge algún tipo de instalación. Para que os hagáis una pequeña idea de como es resulta totalmente imposible acceder al faro por el suelo, ya que el edificio, a pesar de ser muy estrecho, ocupa la totalidad de la superficie del islote. El único modo de llegar a el es a través del pequeño helipuerto que hay en su parte superior.

Hace unos años se colocó una red que ampliaba en parte el diámetro de la pista de aterrizaje y otorgaba algo más de seguridad a los pilotos, que se las tienen que ver y desear para aterrizar el helicóptero, normalmente de un tamaño especialmente pequeños, en lo alto del faro. Tiene unos 50 metros de altura, desde donde se tiene unas espectaculares vistas del archipiélago de las Scilly y uno puede divagar sobre cómo llegar desde allí al continente americano, dado que en esa dirección no hay ningún otro territorio, tan sólo el océano Atlántico.

El faro de Bishop Rock es uno de los elementos más curiosos de las islas de Scilly que,  al margen de su belleza, cuenta con algunos lugares recónditos y en los que únicamente se respira tranquilidad. Hay islotes, como es el caso de Gugh, donde tan sólo hay tres edificios: la iglesia, el pub y el faro. Si buscáis descansar este es un destino ideal y al que es fácil acceder desde el condado de Cornualles, a través de alguno de los barcos que cumple con una de las líneas regulares de viajeros.

Foto Vía Howzey

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