El origen del inglés

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Una cosa muy importante cuando vas a Inglaterra es saber expresarse. Quizás no se pueda aprender inglés así de rápido pero puede que la curiosidad te lleve a superar el tedio de estudiarlo.

Por un lado está la palabra “OK”, que todos conocemos. El simple y llanamente “todo bien”. Al respecto se ha divulgado una leyenda que atribuye su origen a la Guerra de Secesión estadounidense en la que las tropas que regresaban al cuartel sin haber sufrido bajas reportaban “0 Killed”, que significa cero muertos donde cero se dice “o” (letra).

El término acuñado en ese entonces todavía sigue siendo utilizado en la jerga militar. Pero el verdadero origen del término “OK” corresponde al presidente estadounidense de 1836, de nombre Martin Van Buren, apodado “Old Kinderhook”. En esos tiempos se solía apodar a la gente importante por el nombre del lugar donde había nacido precedido del término “old” (viejo), y así fue que el viejo Van Buren que había nacido en Kinderhook, al aprobar los escritos, firmaba con las iniciales de su apodo, las famosas “OK”.

Después puede ser que resulte que las cosas no van tan bien como lo esperado, o quizás vayan incluso a peor. En situaciones límites que esperamos siempre que no ocurran se suele recurrir al grito desesperado de socorro universalmente “SOS”. El origen de esta expresión también tiene su explicación mitológica y su etimología real.

La primera suele atribuirse a la sigla que abrevia la expresión “Save Our Souls”, pero resulta demasiado inverosímil que viéndose uno en una situación de riesgo clame decorosamente una frase tan ornamental y poco contundente que parece salida de una obra de teatro. La realidad es mucho más simple. Hay que remitirse al Código Morse, con el hundimiento del Titanic en 1912 surgió la necesidad de establecer un término de emergencia simple y universal, y en este código, los tres puntos que son la “S”, las tres rayas que son la “O” y los tres puntos que son nuevamente la “S”, fueron un hallazgo fácil de recordar y transmitir. Así quedó finalmente registrado el término “SOS”.

Parece ser que “snob”, término que se refiere al que aparenta un status distintivo, tuvo su origen en la Universidad de Cambridge, donde, en el siglo diecisiete, se admitieron algunos alumnos de procedencia no noble y para diferenciarlos del resto se apuntó en sus matrículas el término latín “Sine Nobilitas” que significa “sin nobleza”. La abreviatura y el tiempo derivaron en “snob”.

Los escoceses fueron temibles, guerreros fuertes y valientes. Cuando combatían, arremetían con un feroz grito de combate que en inglés se traduce como “Slaugh Claim”, de esto se originó la palabra “slogan”.

Dicen que el hambre agudiza el ingenio, en eso estaba John Montagu, conde de Sandwich en Inglaterra que vivió entre 1718 y 1792. Se cuenta que era algo ludópata, le gustaba tanto pasar el tiempo frente a la mesa de juegos que se olvidaba hasta de comer. Un día le pidió a sus criados que le llevaran cualquier cosa para comer sin necesidad de abandonar la mesa de juego y le acercaron una bandeja con varios alimentos. Entonces el conde cortó un trozo de carne en rodajas y las puso entre unas rebanadas de pan. Así tenemos un “sandwich”.

“FUCK” es hoy una mala palabra, pero cuando todavía no era una palabra era un acto prohibido. El Rey de Inglaterra otorgaba el derecho, o no, de fornicar; así había que pedirle permiso cuando se quería tener un hijo y el Rey otorgaba, o no, al demandante una placa para colgar de la puerta, cuando se realizara el acto, placa en la que decía “Fornication Under de Consent of de King”. De la sigla de aquel derecho real nació esta palabrilla.

Investigando en sus raíces se entiende mejor cómo un idioma pudo llegar a ser más universal que un gesto. Llegado el momento, un poco de “spanglish” también puede ayudarte.

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Foto Vía: guardian

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