The Speaker’s Corner, el rincon de los oradores

Londres

Hyde Park es el corazón verde de Londres, el lugar ideal en el que pasar una tarde de relax o practicar deporte. Es habitual encontrarse con numerosas personas realizando footing o paseando a sus perros. En los días que el sol acompaña, que no suelen ser muchos en la capital de Inglaterra, también es frecuente que los londinenses aprovechen el primer rayo que ven para tirarse en el césped a leer un libro.

Son imágenes con las que nos hemos encontrado todos los que hemos paseado alguna vez por el parque más famoso del Reino Unido, o que simplemente hemos visto en innumerables películas. Lo que no todos conocen es que existe un rincón un tanto peculiar en Hyde Park, que también ha salido en numerosos largometrajes, pero no se suele identificar claramente.

Hablamos de The Speaker’s Corner que, tal y como indica su nombre, es la esquina de los oradores. Es un lugar en el que, todo aquel que lo quiera, puede ir y empezar a lanzar su discurso. Es un espacio especial dado que no existe ningún tipo de limitación a la hora del tema de las conferencias que imparten los locutores. La libertad de expresión es total en The Speaker’s Corner donde el único tema tabú son las críticas hacia la familia real británica. Por lo demás, cualquiera puede impartir sus ideas desde un improvisado altar, ya sean de política, cultura o deportes.

Normalmente los oradores que pasan por este rincón de Londres, ubicado en el extremo noroeste de Hyde Park, son anónimos. Sin embargo, algunos de ellos se convirtieron, con el paso del tiempo, en ilustres personajes. Es el caso de Karl Marx, George Orwell o Vladimir Lenin. Y es que para encontrar el origen de The Speaker’s Corner hay que remontarse varios siglos atrás.

En el XIX fue cuando los miembros del Movimiento Cartista y también, después, los de la Liga Reformista, empezaron a organizar sus reuniones y protestas en Hyde Park. Las protestas de la clase obrera londinense consiguieron que el gobierno inglés cediera y les permitiera hablar libremente en el parque, que se convirtió en el único espacio de la capital del Reino Unido en el que existía verdaderamente la libertad de expresión.

Este mismo espíritu se trasladó a otros parques londinenses, como Kensington, Finsbury o Victoria. La euforia por los discursos libres se extendió, ya durante el siglo XX a otros países, como es el caso de Canadá, Holanda, Australia o España. Hace unos años, en el centro de Madrid, se instaló un gran megáfono con el que se pretendía dar voz a todos los ciudadanos que lo deseasen. La iniciativa no tuvo mucho éxito.

Foto Vía Flickr

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