El desayuno inglés, el mejor despertar

Desayuno ingles

Dicen que la comida más importante del día es el desayuno. Pues los ingleses se lo toman al pie de la letra y, según la tradición, ingieren más proteínas, calorías y nutrientes a primera hora de la mañana que durante el resto del día. Todos hemos visto en la televisión o en las películas esos rebosantes platos de desayuno en los que entra prácticamente de todo y que, supuestamente, los británicos comen a diario. La verdad es que no es siempre así, hay que tener en cuenta que para prepararlos se necesita media hora de trabajo ante los fogones, sin contar otro tanto para degustarlo tranquilamente sin que os cause una indigestión.

Así que acaban recurriendo, al igual que nosotros, a un rápido café o té con repostería sobre la marcha. Los fines de semana, días que no hay trabajo u ocasiones especiales son los días que aprovechan para tomarse un auténtico english breakfast, parte importante de la gastronomía tradicional inglesa. Cada uno, en función de sus gustos, puede elaborar el plato que desea, aunque es habitual que lleve huevos, embutido, hortalizas, tostadas, fruto y café o té.

Los huevos son base fundamental de este plato, aunque de la glotonería de cada uno depende que sean uno o dos, y del gusto que sean fritos, revueltos o en tortilla. Las tostadas de pan de molde son otro de los elementos básicos, acompañados de mantequilla y, si se desea, mermelada.

Como si no hubiera suficiente grasa hasta el momento la base de este plato la constituyen productos cárnicos. Salchichas y algo similar a nuestra morcilla es lo que suelen tomar para empezar con buen pie el desayno. Sin olvidarse tampoco de unas lonchas de beicon o un jamón que es muy similar a nuestro lacón. Se acompañan de una dosis de hortalizas entre las que no suelen faltar unos tomates, asados, fritos o en salsa, unos champiñones fritos y alubias pintas estofadas.

Llama la atención que, si vais a un bar y pedís este desayuno es bastante barato en comparación con los otros platos que despachan. En Londres puede rondaros las cinco, seis o siete libras, similar a un plato combinado aquí. Eso sí, si queréis probarlo, lo cual es recomendable para disfrutar de una experiencia británica al cien por cien, tendréis que preparar al estómago a primera hora de la mañana, porque no se sirven durante el resto del día.

Eso sí, cuidado con acostumbrarse, porque el desayuno inglés es una bomba de colesterol. Un placer que degustar en contadas ocasiones.

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Foto Vía Flickr

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