Los Beefeater, un reclamo turistico de Londres

Beefeater

La labor de los Beefeater no es otra que vigilar la Torre de Londres y salvaguardar las joyas de la corona que en su interior se encuentran almacenadas. Sin embargo, en los últimos años se han convertido en uno de los elementos más populares de esta ciudad y han llegado a acaparar casi completamente el interés de todos los turistas. De hecho, la fascinación que existe por ellos los turistas es tal que se han convertido también en un souvenir y a lo largo de todo Londres pueden comprarse llaveros, osos de peluche, bolígrafos o vasos que emulan su figura.

Además, es habitual que quienes acuden a la antigua fortaleza inglesa aprovechen para hacerse una foto con sus vigilantes, incluso antes que echar un vistazo a la Torre. Los Beefeater ya se han acostumbrado a ser un reclamo turístico y, cuando uno se acerca a ellos con cámara en mano sonríen como auténticos profesionales e, incluso, dedican una mueca a los más pequeños.

Su curiosa vestimenta y abultada barriga hacen verlos más bien como un personaje gracioso que como un cuerpo de seguridad, aunque realmente su labor es muy importante. Se encargan de mantener la seguridad de la Torre y de todo lo que hay en su interior, lo que incluye, por ejemplo, el cuidado de los míticos cuervos que habitan junto a la Torre Blanca.

Aún así, desempeñan otras labores, mucho más gratificante para quienes acuden a la antigua fortaleza. Y es que si una vez accede a la torre decide contratar los servicios de un guía turístico se sorprenderá al encontrarse con un Beefeater dando toda clase de explicaciones acerca de la historia y la utilidad de la emblemática construcción londinense.

No en vano estos vigilantes cuentan con numerosos años de experiencia a sus espaldas sirviendo a la monarquía británica, por lo que tienen un amplio conocimiento acerca de todo lo que rodea a esta institución, ya que antes de ocupar este puesto han servido durante una veintena de años al ejército inglés.

El origen de los Beefeater se remontan al siglo XV, cuando comenzaron a trabajar en la Torre de Londres. Sin embargo hubieron de pasar algo más de seis siglos para que una mujer pudiera lucir su mismo traje y trabajar con ellos, codo con codo, en la fortaleza inglesa.

Asimismo, su nombre parece estar relacionado con la gran barriga que casi todos ellos lucen. En los comienzos se les daban importantes raciones de carne de vaca, por lo que lucían una buena salud, y por ello se les empezó a conocer como comedores de ternera (traducción literal de beef-eater).

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