La Abadía de Malmesbury, el recuerdo normando

Abad�a de Malmesbury

La Abadía de Malmesbury, situada en el condado de Wiltshire, fue construida en el siglo XII sobre los restos de un antiguo monasterio sajón del año 700. Poco después de su construcción se convirtió en una importante abadía benedictina, centro de aprendizaje. En ese momento poseía la segunda biblioteca más grande de Europa, y uno de los miembros de su comunidad fue el célebre historiador del siglo XII Guillermo de Malmesbury.

Una de las partes más espectaculares de la iglesia es su parte exterior, de época medieval, excepcional con las tallas de los apóstoles. Históricamente la Abadía fue cerrada con la Disolución de Enrique VIII en 1539. Más tarde fue adquirida, con todas sus tierras, por el rico comerciante William Stumpe, William era un hombre generoso y entregó de nuevo la abadía a la ciudad para que la usara como iglesia parroquial.

Las tormentas de 1500 causaron enormes daños en la iglesia. Perdió su torre y la aguja de ésta, además de dos tercios de la nave y la mayoría del transepto. Otro grave daño se produjo en 1550, cuando se derrumbó la torre occidental provocando la pérdida de tres capillas de la zona occidental de la nave. Por tanto, la iglesia que vemos hoy en día sólo representa la mitad de lo que fue el edificio original.

La Guerra Civil inglesa también repercutió negativamente en la abadía, y algunas marcas de las batallas pueden verse aún en sus paredes.

Una de las leyendas más interesantes relativas a la abadía tuvo lugar en el 1200. Un monje llamado Oliver hizo un primer intento de vuelo con motor desde la torre de la abadía. El intento fue un fracaso, y la caída del monje le llevó a vivir durante más de medio siglo paralizado en una silla de ruedas.

Hoy en día la ciudad de Malmesbury vive por y para el recuerdo de su abadía. Se trata de uno de los mejores ejemplos normandos que aún siguen en pie en el sur de Inglaterra. Además, como curiosidad, hay que reconocer que la abadía de Mamlmesbury fue la primera iglesia inglesa en la que entró un órgano. La visita a este rincón, con su cementerio romántico plagado de tumbas, se convierte en indispensable para los amantes de la historia medieval.

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