Greenway, los jardines más hermosos de Devon

Greenway

Greenway ha sido desde siempre una atractiva casa de campo en el condado de Devon, y que ha alojado a ilustres visitantes desde que se construyera la primera casa, allá por el siglo XV. En aquella época pertenecía a la familia Gilbert, quien vivió en ella durante unos 100 años. La familia Roopes la compró en 1700, y también permaneció en ella durante un centenar de años, y desde entonces la casa ha ido pasando de mano en mano. Pero fundamentalmente, el jardín ha sido lo más querido por todos y cada uno de sus dueños, convirtiéndolo en la belleza que es hoy.

La primera imagen que tenemos de Greenway es una encantadora mansión Tudor cerca del cruce del río Dart que va hasta Dittisham. Fue construida para Otho y Katherine Gilbert. Dos de sus hijos alcanzaron los favores de la reina Isabel I: Sir Humphrey tomó Nueva Zelanda para la reina, y su hermano Sir John, se convirtió en vicegobernador de la provincia.

Muy probablemente lo que hoy es Greenway lo construyó Roope Harris Roope. Se trataba de un comerciante aventurero, aunque realmente se le recuerda por sus viajes marinos, desarrollando el comercio con el nuevo mundo. Una de sus relaciones trajo a Europa una variedad de la camelia.

En 1791 Greenway fue vendido a Edward Elton, un comerciante aventurero, por una suma de 9000 libras. Elton le añadió dos nuevas alas, y sobre todo amplió los jardines tal como los vemos hoy. Plantó las camelias y preciosos árboles de haya. Los futuros propietarios se dedicarían de embellecer el precioso paisaje. En el siglo XIX se construyeron los invernaderos, en los que se colocaron las plantas más exóticas, como las acacias y los arrayanes.

Greenway fue vendida en 1892 a Thomas Bolitho. Gracias a él, el jardín de la casa comenzó a conocerse mucho más y a aparecer en las principales revistas del país. A la muerte de Thomas en 1919, su hija María y su marido Charles Williams se hicieron cargo de la casa. Ellos dos fueron los responsables de la gran variedad de narcisos que hoy pueden verse, así como los rododendros, las camelias y las magnolias.

En 1937, hasta la propia Agatha Christie se enamoró de Greenway, y no tuvo más remedio que adquirirla. Ella y su marido la tomaron como residencia de vacaciones, y gracias a su gusto por la jardinería, continuaron cuidándolo con esmero.

Los jardines de Greenway ocupan una posición destacada en el maravilloso paisaje que conforma junto al río Dart. El hermoso colorido es realmente singular, e impresiona a simple vista. Se puede llegar incluso a ellos a través de un pequeño ferry por el río. Para su conservación, sólo están abiertos 37 semanas al año.

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