Durham, historia de una ciudad medieval

Catedral de Durham sobre el rio Wear

La historia de la ciudad de Durham comienza con la llegada hace más de mil años de una comunidad religiosa que busca el emplazamiento de un santuario para honrar las reliquias de su santo. La comunidad construyó una iglesia de piedra en la cima de una colina rocosa, protegido por tres lados por el río Wear.

Tras la conquista normanda de 1066, el rey Guillermo también encontró atractivo este lugar para defender la región contra los escoceses. La primera comunidad dio paso a los monjes benedictinos y a un obispo nombrado por el rey. Así comenzaron la construcción de su Catedral, para proporcionar un monumental santuario a las reliquias de San Cuthbert. Asimismo construyeron un castillo para defender la catedral y para proporcionar un palacio al obispo.

El resultado fue uno de los proyectos de construcción más excelsos jamás realizados. La vista panorámica del Castillo y la Catedral ha sido descrita como una de las mejores experiencias de la arquitectura europea, y juntos están designados como Patrimonio de la Humanidad.

A los obispos de Durham se les dio en ese momento el poder para gobernar el norte de Inglaterra en nombre del rey, y posteriormente asumieron el papel de príncipe-obispo. Tenían derecho a subir los impuestos, la acuñación de monedas, tenían la suprema jurisdicción tanto civil como militar, y durante siglos ocuparon la posición más poderosa en la región.

Castillo de Durham

La prosperidad de la ciudad se desarrolló naturalmente alrededor de su Catedral, santuario que atraía a los peregrinos que visitaban las reliquias de San Cuthbert. Así se convirtió en uno de los más ricos del país. Una serie de cartas, concedidas por los obispos, reconoció la creación de un floreciente mercado dentro de la ciudad.

En el siglo XIX se fundó la Universidad, gracias a la benevolencia del obispo Van Mildert. El Castillo de Durham se convirtió en el primer colegio universitario, y la residencia del obispo pasó a ser el Castillo de Auckland.

La era industrial dio importancia a Durham sobre todo en el campo de la minería de carbón, viendo la construcción del primer ferrocarril de pasajeros en 1825. Prácticamente todas las aldeas de alrededor de la ciudad se jactaron de sus minas de carbón y, si bien éstas han desaparecido hoy en día, los habitantes de Durham aún se sienten orgullosos de ellas, y el espíritu de aquel primer ferrocarril sigue presente en la ciudad.

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2 comentarios

  1. jasmin dice:

    ahh,muy bonnitoh,me encanta

  2. Pablo Montoya dice:

    wow buen resumen viejooooo

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