La leyenda de Jack y el gigante Cormoran

Monte de San Miguel en el año 1900

En tierra de Cornualles antiguas leyendas de gigantes se mantienen aún vivas en muchos de sus pueblos y núcleos urbanos. Quizá sea debido a su espectacular geografía, llena de montes y arrecifes. O puede que por sus pronunciadísimos acantilados y paisajes naturales que parecen estar creados por personas de un tamaño descomunal. Lo único cierto es que en St Michael, la hermosa isla situada frente a la costa de Cornualles, sigue hoy escuchándose una peculiar leyenda, la de Jack y el gigante Cormoran.

Al parecer, durante un tiempo, la gente de Cornualles estaba completamente aterrorizada por Cormoran, el gigante que vivía en el Monte de San Miguel. Este ser robaba ganado y residía en una gran casa fortificada en la isla, desde la cual podía aterrorizar a los habitantes del pueblo más cercano. Por otro lado,  estaba Jack, el hijo de un granjero que vivía en Lands End durante el reinado del Rey Arturo.  Era un joven pequeño pero muy astuto. Al enterarse del mal que estaba haciendo el gigante a la región, decidió actuar.

El joven excavó un agujero muy cerca de Morvah y lo cubrió completamente de maleza. Tras esto, comenzó a llamar al gigante con un potente cuerno, un ruido que molestaba enormemente a este gran ser. El gigante bajó corriendo de la montaña, muy enfadado y con tanta prisa que no mirara donde pisaba. Sin darse cuenta cayó dentro de la trampa. En ese momento, cuando Cormoran estaba dentro del agujero y se quedó allí atrapado, Jack le hirió de muerte con su lanza y llenó el hueco con tierra.

La gente salió de sus casas gritando el nombre del joven, quien a partir de este momento gracias a su brava hazaña, lució una espada regalada por el pueblo en la que se leía una leyenda muy clara “Quien mató al Gigante Cormoran”. Además de este regalo, recibió ganado en abundancia y muchos bienes.  No obstante, parecía que la sed de sangre de gigante no cesó en Jack, pues tras un tiempo decidió comenzar a viajar para seguir matando gigantes y engrandeciendo así su fama.

Cerca de la iglesia de Morvah descansa una piedra de la que según se cuenta, señala la tumba del gigante. Muchos dicen que Jack no terminó de rematar a Cormoran y que al colocar la oreja en la piedra, aun se puede latir el corazón del gigante bajo tierra.

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Misterios y leyendas inglesas.

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