Ricardo I, Corazón de León

Ricardo I

Ricardo I, más conocido como Corazón de León, nació en la ciudad de Oxford en el año 1157 y era el tercero de los hijos de Enrique II y la indómita Leonor de Aquitania. Como herencia materna recibió los ducados de Aquitania y Poitiers, territorios por los que tuvo que luchar constantemente debido a posturas contrarias con la nobleza. Entre los años 1173 y 1174, Ricardo se alía con su madre y sus hermanos en contra de Enrique II, su padre, por haber invadido sus tierras. En 1188, Ricardo se alía con Felipe II de Francia para  luchar de nuevo contra su padre, en esta ocasión por el reparto de la herencia entre él y su hermano Juan. La victoria sobre su padre le convierte en el único heredero, y desde entonces su desheredado hermano será conocido como Juan sin Tierra.

Al fallecer Enrique II en el año 1189, Ricardo sube al trono de Inglaterra, además de ostentar los títulos de duque de Normandía y de Anjou. Pero estos títulos no impidieron que pasase la mayor parte de su tiempo como monarca ausente de Inglaterra, Ricardo hizo de la Tercera Cruzada su misión en la vida. Aliado con Federico I (Barbarroja) y Felipe II, Ricardo I emprende el viaje para arrebatar Jerusalén a Saladino, cuyas tropas acababan de tomar la ciudad. Pero recuperar la Tierra Santa de los cristianos tuvo como principal consecuencia que su reino quedase en un segundo plano, que la mayor parte del tesoro real fuese a pagar la campaña por Jerusalén y que las relaciones entre Inglaterra y Francia se tensaran hasta el borde del conflicto.

Durante el viaje a Tierra Santa, Ricardo I afianzó su poder en Sicilia mediante la firma del Tratado de Mesina en 1190, y un año más tarde tomó Chipre y la ciudad de Acre. Una vez llegado a Palestina, las cosas no salen como había planeado. La caída de Federico I, la marcha de Felipe de Francia, los frecuentes roces con las tropas francesas y alemanas, y su incapacidad para tomar la ciudad le llevan a tratar de llegar a un trato con Saladino. Lo único que consigue es una exigua tregua, el libre acceso a los lugares sagrados para los peregrinos cristianos y el poder mantener el dominio de Acre.

Mientras regresaba a Inglaterra, tratando de pasar desapercibido a sus enemigos, sufre la desgracia de naufragar en las proximidades de Venecia, por lo que tiene que continuar el viaje bajo disfraz. Pero esta artimaña fue descubierta en Viena y Ricardo cae prisionero de Enrique II, quien pide un sustancioso rescate por su libertad. En el año 1194 es liberado y puede volver a Inglaterra, donde descubre con pesar que su hermano Juan sin Tierra se había proclamado rey, tras conocer que Ricardo había dejado como su heredero a Arturo de Bretaña, su sobrino, en detrimento de su propio hermano.

Pese a que consigue recuperar el trono, Ricardo pasará los últimos años de su vida en una lucha contra Enrique II de Francia, aquel que le había hecho prisionero en Viena. Ricardo fallece durante el asalto a la fortaleza del vizconde de Limoges, el 6 de Abril de 1199 en Châlus (Francia), y fue finalmente su hermano Juan quien le sucedió como rey.

Debido a su férrea fe en el cristianismo y su empeño en la Tercera Cruzada, Ricardo I fue considerado como el arquetipo del auténtico caballero del medievo. También su larga ausencia como rey contribuyó en gran medida a forjar una leyenda, la de un monarca caballeresco que cae en innumerables traiciones, y pese a sus errores es uno de los personajes fundamentales en la historia de Inglaterra.

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