La catedral de San Pablo, en Londres

Catedral de San Pablo

La catedral de San Pablo es una de las visitas imprescindibles para todo aquel que visita Londres. Además, su ubicación hace prácticamente imposible que uno no pase por ahí, ya que se encuentra a tiro de piedra de todas las grandes atracciones de la ciudad. Se encuentra en la nueva zona financiera de la capital inglesa y también es fácil llegar a la iglesia desde el Big Ben o la abadía de Westminster.

La catedral es uno de los templos religiosos más importantes de la ciudad, junto al anteriormente mencionado. Además, está fuertemente vinculada a la ciudad. Y es que el edificio actual (su cuarta sede) fue diseñado por el arquitecto de la corte sir Christopher Wren y construido entre 1675 y 1710 después que su predecesor fuese destruido en el Gran Incendio de Londres de 1666, uno de los episodios más negros en la historia de la ciudad.

Este año celebra su tercer centenario, por lo que la catedral ha sido sometida a numerosas reformas en los últimos meses.

Además, es uno de los lugares favoritos por los máximos dirigentes del país inglés, ya que desde su primer servicio, celebró en 1697, han sido muchos los importantes acontecimientos que han tenido lugar allí. Es el caso de los funerales de Lord Nelson, el Duque de Wellington y sir Winston Churchill; las celebraciones del Jubileo de la Reina Victoria, los servicios de la paz que marcan el final de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, los 80 y 100 cumpleaños 80 de la reina Isabel, la Reina Madre, la boda de Carlos, Príncipe de Gales, Lady Diana Spencer y los servicios de acción de gracias por tanto el Jubileo de Oro y 80 Cumpleaños de Su Majestad la Reina.

Para acceder al interior de la catedral hay que pagar una entrada que puede resultar un poco cara. Las taquillas están dentro, por lo que podéis entrar a mirar el precio y de paso echar un vistazo a las impresionantes bóvedas de la catedral. Sus escaleras están casi siempre (salvo que llueva) atestadas de gente, tanto turistas descansando como trabajadores de las oficinas cercanas que aprovechan el espacio para comer o disfrutar del aire libre.

En la cripta de la catedral están las efigies y fragmentos de piedra que son anteriores al edificio actual, reliquias de un mundo medieval. También hay un órgano de Mendelssohn, procedente de 1695, que todavía está en uso. También son destacados los mosaicos, procedentes del siglo XIX. Y como agradecimiento a los norteamericanos muertos de la Segunda Guerra Mundial se instaló el American Memorial Chapel tras el altar mayor.

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