 A las afueras del pueblo de Whitby en North Yorkshire, sobre la costa noroeste del país, se alzan las ruinas de una abadía que sin dudas era hermosa en su tiempo. Se trata de la Abadía Whitby de la orden Benedictina, un edificio que puede verse casi desde cualquier rincón del pueblo. Es un sitio con una larga y rica historia así que si os gusta la historia de Inglaterra no hay que perdérsela. Fue fundada en el año 657 d.C por el rey anglosajón Oswy con el nombre de Streoneshalh (el antiguo nombre del pueblo de Whitby) y a lo largo de su historia presencio muchos eventos importantes. La mayor parte de la abadía que hoy podemos ver data del siglo XII pero es cierto que estas ruinas descansan sobre el antiguo monasterio sajón del siglo VII. Incluso, el primer poeta en lengua inglesa del que se tiene registro decidió abrazar la fé cristiana y abandonar la religión celta en este mismo lugar en el año 664 d.C.  Bien, que la primera abadía entonces contó con la abadesa Santa Hilda, una princesa de la casa real del rey Owyn. La abadía sajona fue destruida por una invasión vikinga en 867 pero uno de los caballeros del famoso Guillermo el Conquistador la reconstruyó los últimos años de 1070: fue el nacimiento de la abadía benedictina. Con los años el sitio se convirtió en un sitio de peregrinación y el edificio comenzó a crecer. Después del cierre de los monasterios y abadías bajo el reinado de Enrique VIII en 1538 este edificio tuvo suerte y no sufrió los destrozos de otras iglesias ya que se convirtió en una señal en tierra firme para todos los marineros que se acercaban a la costa. De hecho, aparece en la novela de Bram Stoker, Dracula. Después la abadía estuvo en manos de la familia Cholmley y se le construyó una mansión usando gran parte de sus piedras, pero hoy la conserva el estado inglés. De ella solo quedan los muros, las ventanas vacías por donde se cuela el viento y el sol, algunas tumbas sajonas y sí hay un Centro de Visitantes con material arqueológico producto de las excavaciones y proyecciones con imágenes generadas por ordenador que revelan como era la abadía y cómo cambió con el tiempo. |